Manila Road, o como entremezclar géneros y salir bien parado

De todos es sabido que en la década de los ochenta, estalló el boom del heavy metal como tal, con grupos como Iron Maiden, Judas Priest o Saxon, llevando el heavy metal hacia muchas fronteras. Con sus riffs, sus ritmos de guitarra trepidantes y esas letras que tanto nos gustan.

Pero entre tanto heavy tradicional y viniendo desde el otro lado del charco, tenemos la propuesta de Manilla Road, una banda liderada por Mark Shelton, el cual ha demostrado tener un registro vocal muy digno, junto con su gran capacidad de hacer que las letras te lleguen hasta lo mas hondo de tu alma.

La propuesta de Manilla no es quedarse únicamente en el metal tradicional, van mas allá y han optado por hacer un estilo bastante único, que se mueve a mas a mas entre el doom y el metal progresivo, sin llegar a profundizar muchísimo en estos últimos estilos pero si lo suficiente como para que su sonido no sea el cotidiano.

Además sus letras tienen una fuerte ambientación en la historia, haciendo incluso discos enteros de temáticas, con gran minutaje y un desarrollo tanto vocal como instrumental digno de admirar y la verdad es que si no tuvo mas repercusión fue por la época en la que apareció, por que talento hay mucho.

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Judas Priest – Redeemer of Souls

Redeemer of souls

 

Todo el mundo que me conozca musicalmente, sabrá que llevo años sintiendo auténtica devoción por esta banda que es Judas Priest y la verdad es que su longeva trayectoria no es para menos, ya que a lo largo de su carrera nos han deleitado con grandes discos como pueden ser PainkillerScreaming for VengeanceBritish Steel o para mi su mejor disco Sad Wings of Destiny.

Pero como es bien sabido en el 2011 tuvimos que despedirnos de K. K. Dowing, una de las guitarras gemelas que junto a Tripton nos ha regalado tantos riffs, solos y melodías dignas de admirar, por aquel entonces para suplir su marcha metieron a Richie Faulkner que a pesar de demostrar su valía en la gira Epitah es imposible que llegue a tener la misma complejidad que el anterior.

La verdad que con la salida de Nostradamus ya noté un poco de caída del disco, pero lo atribuía sobretodo a que era experimental y dentro de ese ámbito no estuvo tan mal, pero en este disco desgraciadamente para mi es como si fuese un refrito, un querer volver a las raíces de Judas, que mal que nos pese dudo que puedan volver a todo su esplendor, ya que principalmente Rob Halford ya no puede aguantar tanto los agudos como antes ni desenvolverse con la misa facilidad.

Aún y así el disco no es tampoco un desastre absoluto, ya que se puede escuchar sin problema y puede haber alguna canción o pasaje que esté bastante bien, pero para la desgracia de muchos no creo que volvamos a ver a los resplandecientes Judas de antaño, habrá llegado el momento de pensar en la retirada?